Sex: Boobs

 

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Boobs. Like yours, or mine. Like the ones your friend has (and enemies… ‘em bitches). European gals have ‘em. Americans, Asians and Africans have them too. We all have boobs. And so do Men.

Wait, what?!

Allow me to give you a brief biology class, so we proceed to the point. To start with, breasts (or boobs) are located in the upper part of a lady’s trunk, right on the chest. They have a rather round-ish shape (although, considering that there are about a 3,386,509,865 women, there should be a variety of forms) and its primary function is to nurse the baby when it’s born, throughout mammary glands. MEN, YOU ALSO HAVE BREASTS. Ok, so maybe you don’t have mammary glands. And that’s due to an incompatibility of hormone levels between estrogen and testosterone (The first ones are produced by women, the latter by men).

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Aaaaanyway, we’re talking sex here!

Women’s breasts -apart from being a baby supermarket- play a huge role in human sexual behaviour. Well, male sexual behaviour, actually. You can look at them, touch them, tattoo them (no judging…), kiss them, suck them, bite them, cover them with all sorts of substances (Cream? Sushi? You name it!). Any fantasy you can imagine becomes a reality thanks to breasts.

But let’s rewind or flashback ourselves up to the first verb: to Look. Women’s breasts are a magnet for men’s eyes. They just drop down, down, down and pop! You’re staring at them, full-frontal. This power we posses (us, Super Women) is surprising yet fascinating at the same time. Don’t we just know that men are deprived from imagination? They can’t just fantasize about those little peaches hanging under our collarbone; they have to see them with their own eyes. Little piglets…. Accept it boys, and just look away.

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Our breasts are our soul. It may sound oh-so-very profound, but hell, they are. They are something so intimate, that a little too close a look, we feel undressed. And that’s just the heart of the matter: A man gets all excited with something that is kind of like a secret to us. It’s more than known that covered up + little exposure = VERY sexy. But maybe we’re not looking to be sexy. Maybe we cover up to protect our breasts because they are peeeersonal. Ours, and ONLY ours. Sure, men have ‘em too… but our bobos are limited petimetres.

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Nevertheless, we shouldn’t reeeeally just blame the machos. It comes natural to them (the peeking, I mean). Some gals -too many- take advantage of their nice, little, round attributes. Free drinks, free meals, skipping queues at the new MUST club or, who knows, you can even get an IT geek to repair your Mac… for free, of course. Breasts are really the nuclear weapon of women and the submission for men.

Finally, let me give you a tip. There are some things we don’t know about Thelma and Louise (that’s how I call ma babies). Listen up guys, biologically speaking, there’s an iiiincredible concentration of sensitive nerves around the areola (that’s nipple, in human language), which makes it oooh so enjoyable when rubbed juuust right under it.

tumblr_l68p7hHfkA1qzfye6o1_1280-e1283459937303ATTENTION: grab a pen and pencil, my friends. Number one rule: Under no circumstances should you be rough on ‘em boobies. No pinching or biting (in the bad, ouchy way). Be gentle. Also, girls are ultra sensitive; so don’t cherish the booby like you used to do with your former partner. The girl will know you know too much…

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But who am I really to say a thing? Every girl is different, and every relationship is a parallel universe. What I can say is this: Mr. Man over there, when you find yourself in front of some breasts, treat them as if they were the first ones you see and the last ones you’ll ever see again.

What would life be without breasts?!

beaming-boobiesBy Anna Masclans


Pechos. Como los de Margo Roth Spiegelman, como los tuyos, como los míos, como los de tus amigas o enemigas, como las europeas, americanas, asiáticas, africanas. Como los de todas. Pero esperad. Los hombres, ¿qué?
Haremos un pequeño paréntesis a la biología para explicar qué son realmente los pechos. Están situados al tronco de las señoras, tienen una forma más bien redonda (aunque, teniendo en cuenta que hay más o menos unas 3,386,509,865 mujeres, debe haber una gran variedad de formas) y su primordial función es amamantar el bebé cuando nace gracias a las glándulas mamarias. Los hombres TAMBIÉN TIENEN PECHOS sin embargo, no tienen glándulas mamarias. Puede que, debido a un desajuste en niveles hormonales de estrógenos y testosterona (hormonas. La primera la producen las mujeres, la segunda, los hombres) se les aumente el tamaño, pero eso sería entrar muy detalladamente en la biología humana, cosa que me interesa, pero aquí se habla de sexo.
A lo que vamos, todos los seres humanos tienen pechos. ¿Qué pasa, entonces? Los pechos de las mujeres, aparte de su breve uso como supermercados para bebés (encontré este conjunto de palabras para definir los pechos y realmente, me sorprendió), desempeñan un grandísimo papel en la conducta sexual humana, más que los de los hombres. Se llegan hacer muchas barbaridades.
Mirarlos, tocarlos, tatuarlos, besarlos, chuparlos, morderlos, untarlos con cualquier tipo de substancia… Cualquier fantasía que se pueda imaginar, se hace realidad.
Pero, paremos atención al primer verbo: mirar. Elogiando a Dave Barry con su célebre frase “Hoy en día los científicos son del parecer de que la principal función biológica de los pechos es idiotizar a los hombres”, los pechos de las mujeres son un imán para los hombres y a nosotras nos sorprende este poder de atracción que poseemos. Hay mujeres que no saben que los hombres son unos cerdos con este tema. Aceptarlo chicos, se os desvía la mirada. Es algo tan íntimo para nosotras que hay veces, con sólo echarle el ojo, nos desnudan. Pero este es el quid de la cuestión: a los hombres les excita más el echo de que para nosotras sea algo tan íntimo que cueste compartir, que el tamaño, la forma, o la distancia que se encuentren ellos de los otros (no obstante, algunos más mal pensados y morbosos, sólo van a lo que van).
Aunque no se debería hablar sólo de ellos (los hombres). Algunas (bastantes, creo) le sacan bastante partido a sus atributos. ¿Ideas? Conseguir bebida gratis, librarse de multas de tráfico o quién sabe, siempre puedes obtener un disco “duro” gratis del informático que te arregla el ordenador.
Por último, un consejo para vosotros. Hay cosas que no sabéis sobre Pili y Mili (pechos, pero lo he encontrado gracioso) en la cama. ¡Atentos chicos! Biológicamente hablando, hay una abundante concentración de nervios sensibles alrededor de la areola (para los amigos, pezón) la cual cosa hace que sea más agradable frotar justo la parte de debajo del pecho. Acostumbran haber tres defectos a la hora de tocar. ¡Lápiz y papel amigos, que esto serán los mejores apuntes que podréis coger! Lo primero, no se baban. Chúpalos, muérdalos (flojo, por favor), pero nunca los babes (a no ser que a tu pareja le vuelva loca, claro está). Además, tendéis a acariciarlos de la manera que a vosotros os gusta tocar, la cual cosa resulta demasiado fuerte para nosotras, o como le gustaba a vuestra antigua pareja. ¿Lo hacéis bien? Seguramente sí. Pero cada chica es un mundo, y cada relación un universo. Cuando te encuentres delante de unos pechos, trátalos como si fueran los primeros que veas, aunque sean los últimos.
Los pechos, realmente el poder de las mujeres y sumisión para los hombres. Pensad, ¿qué seria la vida sin pechos?

 

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